Sin ser programación ni terapia… Hola Mundo!

De niña siempre dije que iba a ser médico. Pero la vida da muchas vueltas y, lejos de un día llegar a ser nombrada doctora, terminé convertida en ingeniera en sistemas. Y como dicen que no hay que perder las raíces, decidí comenzar con el primer programa que uno escribe cuando aprende programación: Hola Mundo!

Escribir se me da de forma natural, aunque no lo hago tan seguido. A veces lo he hecho porque no quedaba de otra; otras, más como hobby, y el resto como terapia… no precisamente ocupacional, sino como una forma de soltar. Lo que sí sé es que llevo mucho tiempo pensando que quiero escribir, sin saber qué quiero escribir ni para qué exactamente.

Así como en la escuela dicen que «la pregunta de uno puede ser la pregunta de muchos», en la vida se puede decir que «la regada de uno puede ser la regada de muchos», porque resulta ser que, al final, sí se trataba de programación… nada más que nadie sabía.

Y no hay por qué sentirse mal por esto; como dijeran por ahí, «lo importante es que tenemos salud»… y que ya empecé a escribir con el único deseo de compartir mis experiencias de vida y mis reflexiones personales, porque si lo sabe Dios, que lo sepa el mundo.

Pero, como dije, esto no es terapia. Más bien es como un buffet: puede agarrar lo que quiera —o lo que le sirva— y, si nada le sirve, al menos pásela bien.

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